jueves, 15 de septiembre de 2011

El "Efecto Google" reduce la memoria.


Los educadores y científicos habían empezado a advertir que el hombre se estaba haciendo cada vez más dependiente de la información en Internet, pero hasta ahora había pocos estudios que lo confirmaran. Una investigación de la psicóloga Betsy Sparrow, profesora adjunta de la Universidad de Columbia en Nueva York (EE UU), revela que Internet funciona como una "memoria externa" que nos hace retener cada vez menos información.

Fue su experiencia personal, al darse cuenta de que recurría con frecuencia a la base de datos de cine IMDB para recordar el nombre de algunos actores, la que le llevó a profundizar en los hábitos de estudio y aprendizaje de las nuevas generaciones. Sparrow tuvo en cuenta al psicólogo Daniel Wegner, profesor de Harvard, quien hace ya treinta años elaboró la teoría de la "memoria transactiva", que hace referencia a la capacidad de dividir la labor de recordar cierto tipo de información compartida.

A raíz de esta teoría, Sparrow se preguntó si internet estaba desempeñando ese papel para todo el mundo, a modo de una gran memoria colectiva y, junto con su equipo, hizo una serie de experimentos con más de un centenar de estudiantes de Harvard para examinar la relación entre la memoria humana, la retentiva de datos e Internet. El equipo descubrió que cuando los participantes no sabían las respuestas a las preguntas automáticamente pensaron en su ordenador como el lugar para encontrar esa información, según publica hoy Science.

Además, averiguaron que si los estudiantes sabían que la información podría estar disponible en otro momento o que podrían volver a buscarla con la misma facilidad, no recordaban tan bien la respuesta como cuando creían que la información no estaría disponible. Otro de los patrones de comportamiento que subrayan en el estudio es que la gente no recuerda necesariamente cómo obtuvieron cierta información siempre y cuando recuerden qué era. Sin embargo, sí tiende a recordar dónde encontraron los datos que necesitan cuando no son capaces de recordar exactamente la información.

A raíz de esta teoría, Sparrow se preguntó si internet estaba desempeñando ese papel para todo el mundo, a modo de una gran memoria colectiva y, junto con su equipo, hizo una serie de experimentos con más de un centenar de estudiantes de Harvard para examinar la relación entre la memoria humana, la retentiva de datos e Internet. El equipo descubrió que cuando los participantes no sabían las respuestas a las preguntas automáticamente pensaron en su ordenador como el lugar para encontrar esa información, según publica hoy Science.


El estudio sugiere que la población ha comenzado a utilizar internet como su "banco personal de datos", un fenómeno conocido como "efecto Google", y los ordenadores y los motores de búsqueda on line se han convertido en una especie de sistema de "memoria externo" al puede accederse a voluntad del usuario y al que la memoria humana se está adaptando.
Según Sparrow, no le ha sorprendido constatar que cada vez más personas no memoricen datos porque confían en que pueden conseguirlos, sino su habilidad para encontrarlos. "Somos realmente eficientes",

Elena Sanz
La raíz de la nota




1 comentario:

  1. Análisis:

    La memoria es el centinela del cerebro”
    William Shakespeare

    Sin duda alguna, en la actualidad, los días transcurren de la mano de la tecnología, el tratar de evadirla sería como desconocer el mundo en el que se vive, es necesario tener conocimiento de los “gadgets” necesarios ahora para nuestra sociedad. Pero ¿hasta dónde el internet ha sido benéfico para la humanidad?
    Justamente el presente artículo nos presenta uno de los aspectos negativos que puede tener el empleo constante de uno de los buscadores más importantes de la red: Google.

    La memoria es el reflejo mental de lo que ocurrió en el pasado. Este reflejo está basado en la formación de conexiones nerviosas temporales suficientemente firmes. La fijación de algo en la memoria se puede manifestar no solo cuando lo recordamos, sino también cuando reconocemos lo que se percibe.

    El recuerdo y el reconocimiento pueden entrelazarse íntimamente entre si, igual que la fijación, son procesos de memoria. Estas asociaciones que pueden surgir, son el reflejo de dichas relaciones de los objetos y fenómenos en el tiempo y el espacio (asociaciones por contigüidad), otras reflejan su semejanza o parecido (asociaciones por semejanza), las terceras se asocian en función de su diferencia (asociaciones por contraste), o bien las de causa-efecto.

    Pavlov decía que estás asociaciones eran conexiones nerviosas temporales creada por la acción simultánea o consecutiva de varios estímulos; siendo que en la presente noticias el estímulo se daba en medida del interés que presentaban los datos a memorizar.

    Como todos los fenómenos psíquicos, la memoria está relacionada inseparablemente con todas las particularidades de la personalidad que se forma bajo la influencia de las condiciones de vida y de trabajo.

    Lo que se fija en la memoria y lo que se recuerda, la rapidez con que se fija, la seguridad con la que se guarda en ella y la facilidad con la que se recuerda y reconoce, dependen en gran parte de los intereses y necesidades del sujeto, de sus costumbres y tendencias, de lo que el considera importante y valioso, de la actitud que tiene hacia los objetos y fenómenos de la realidad, de todas las particularidades de la personalidad.

    El tener una “memoria externa” que nos posibilite tener acceso a toda la información posible sin necesidad de aprender los conceptos o instrucciones, nos hace captar los datos por un tiempo reducido, es decir, empleamos sólo nuestra memoria a corto plazo, por ejemplo cuando estudiamos sólo para un examen o para dar un discurso.

    Por otro lado, todo aquello que se vuelve importante para nuestra vida, que deja una gran huella en nosotros y cuyo recuerdo permanece al pasar de los años, se encuentra en nuestra memoria a largo plazo, por lo regular son momentos vivenciales y de experiencia: nuestro primer beso o cómo aprendimos a andar en bicicleta.

    La inteligencia artificial es un paso al futuro que ya se dio en el presente, representa una simulación del pensamiento humano y como tal el peligro de poner al cerebro a “hibernar”. Sin embargo no tenemos que ir más allá de ejemplos comunes como el guardar los contactos en el celular, agendas electrónicas, el recordatorio de cumpleaños de Facebook, por nombrar algunos.

    Es imperativo tener un equilibrio entre el uso de toda la tecnología a la que tenemos acceso y cuidar nuestra salud mental, combinarlas no es algo imposible, lo vemos en los juegos de destreza como ajedrez, sopas de letras, puzles o simplemente la lectura diaria.

    Nada iguala al funcionamiento de la red más increíble que se conozca: la sinapsis de las neuronas.

    Libro de consulta: "Psicología y desarrollo humano. Guía para el alumno. Volumen 1". Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Academia General de Psicología. Agosto del 2008.

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