Según el psicólogo James W. Pennebaker, investigador
de la Universidad de Texas (EE UU), el uso que hacemos de las palabras a través
del lenguaje oral y escrito dice mucho más acerca de cómo somos y de nuestro
estado psicológico que su contenido.
Según Pennebaker la clave reside en los pronombres,
preposiciones, artículos… que, aunque aparentemente no tienen contenido, suman
la mitad de las palabras que usamos cada día y son un indicador de a qué le
prestamos atención. Así por ejemplo, Pennebaker ha observado que las personas
que mienten casi nunca utilizan el pronombre “yo”, un rasgo que sirve para
detectar mentiras con un 67% de acierto.
Por el contrario, las personas
depresivas abusan del pronombre “yo”. Es más, las estadísticas muestran que los
suicidas, antes de quitarse la vida habían utilizado en sus escritos las
palabras “yo”, “mío”, “me” y “a mí” el doble de lo habitual, y pocas veces o
ninguna el pronombre “nosotros”. En otro estudio, Pennebaker ha demostrado
que las parejas que más emplean las
palabras "yo" y "nosotros" resuelven mejor los problemas
que las que utilizan más la palabra "tú".
Elena Sanz

Análisis:
ResponderEliminar"El lenguaje ha de sernos tan familiar como nuestra propia vivienda o nuestra propia casa, cuyas habitaciones no necesitamos utilizar constantemente. El sótano de la jerga, el lavadero del desbordamiento emocional y el recinto destinado a la instalación de la calefacción, que alberga la pasión, no los frecuentamos tanto como el comedor del lenguaje coloquial, la habitación de la conversación íntima y la salita de estar en la que hacemos vida social. Lo mismo cabe decir de la buhardilla del lenguaje técnico y de la grandilocuencia, así como de la habitación de invitados, en la que hablamos un lenguaje elevado repleto de extranjerismos. Pero todas las habitaciones y todas las plantas de la casa del lenguaje deben resultarnos accesibles; hemos de poder movernos en ellas con familiaridad y facilidad, incluso con la seguridad de un sonámbulo".
Tal y como lo dice el artículo, el lenguaje es la base de la relación entre los seres humanos. Por este medio, las personas dan a conocer sus pensamientos y se influyen las unas con las otras. El lenguaje verbal específico de una región, un país o una cultura es conocido como el idioma y es el principal medio de comunicación de las personas.
El intercambio de pensamientos es una necesidad constante que en la vida social humana, en donde intervienen y en este proceso juegan un papel importante las normas del idioma que han sido culturalmente elaboradas.
El niño asimila el idioma cuando se relación con los adultos, al mismo tiempo que aprende de ellos a utilizar el lenguaje. Cuando el ser humano comunica sus pensamientos a otra persona por medio del lenguaje le estimula hacia actos determinados, es decir, hay una influencia verbal.
Es así que se diferencian dos funciones principales del lenguaje: la de comunicación y la de estimulación a las acciones. Dentro de la función de comunicación se distinguen dos tipos: función de denominación y función predicativa.
Las palabras sirven para denominar objetos y los fenómenos reales, pero una simple denominación aún no constituye el lenguaje; para expresar los pensamientos, o sea los juicios, es necesario combinar las palabras de manera que se indique el predicado del juicio, el cual, como es dicho, está relacionado con el pensamiento e ideas de las personas.
En la sociedad actual hemos sido testigos de la limitación y deformación del lenguaje que se da sobre todo por los medios de comunicación; ya que siendo el lenguaje la base material del pensamiento, al limitarlo y deformarlo, se hace lo mismo con el pensamiento y la capacidad de razonar, creando masas manipulables.
Libros de consulta:
1)Dietrich Schwanitz, "La cultura:todo lo que hay que saber". Taurus, Madrid, 2003, p. 525. Traducción al español de Vicente Gómez Ibáñez.
2)"Psicología y desarrollo humano. Guía para el alumno. Volumen 1". Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Academia General de Psicología. Agosto del 2008.